De momento, ciertas partes de América Latina están en cuarentena pero no representan el centro de la epidemia de coronavirus. Sin embargo, esto no quiere decir que no se puedan ver realmente afectadas. Actualmente, los casos confirmados alrededor del continente se empiezan a multiplicar. Debido a esto, tanto mercados financieros como diversos empresarios tienen que lidiar, con más prisa, una crisis económica y social ya existente.

Aunque todavía hay varios enigmas por resolver acerca de la evolución sanitaria y geográfica del virus, es fundamental dar respuesta a las consecuencias económicas y sociales que traerá. Sin olvidar, las consecuencias políticas para los 500 millones de habitantes, y para todos los que invierten ahí. Así, con base en diferentes opiniones de expertos, hemos detectado posibles efectos de la pandemia.

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¿Cuáles podrían ser los efectos de la cuarentena y la epidemia?

Según el artículo expuesto en El País, La pandemia en América Latina: una crisis económica sin culpables, de Jorge Mariscal, para suavizar las consecuencias de la cuarentena y el Covid-19, los países necesitarán accesos a préstamos de organismos internacionales. Así, la idea de estas ayudas es que no se vean ligadas a exigencias de austeridad. En esta ocasión, la austeridad sería una barrera para sobrellevar la crisis sanitaria. Por ello, el objetivo principal de los préstamos es calmar el impacto económico, sanitario y político de la pandemia para proteger a los sectores de la población más vulnerable.

Mayor visibilidad de la desigualdad

En estos últimos meses, parte de Sudamérica y cierto lugares del centro y norte, han protestado por la desigualdad. Debido a los deficientes accesos a la educación y salud, las clases medias también expresaron su disconformidad. Por ello, no está de más plantearse una situación en la que los sistemas públicos sanitarios colapsen y pocos puedan acceder a una clínica privada, ¿qué pasaría entonces?

Según el informe publicado en agosto por la London School of Economics, a pesar de que todos los sistemas de salud latinoamericanos señalan a la cobertura universal, en el día a día solo brindan una atención parcial. En verdad, únicamente Costa Rica y Uruguay cumplen con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud. Esta recomienda que los países de ingresos medios y medio-altos inviertan 6 % del PBI en salud. Sin embargo, México y Perú solo destinan la mitad de esa cifra establecida.

En este sentido, como hemos visto en países europeos, no se requiere tanto para poner a los sistemas de salud en caos y despertar mayor indignación social. Así, la diferencia de tratamientos de salud podría ser dinamita política si la pandemia supera los números de contagios actuales.

Una economía más estancada por la cuarentena

Como ya hemos mencionado, toda la región ya estaba en una situación de precariedad económica desde antes de que el Covid-19 llegara. De acuerdo con el pronóstico de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) todo 2020 apuntaba apenas a un 1,5%, y ahora ha recortado su pronóstico a la mitad.

Probablemente, todo bajará más en la medida en la que la economía global siga disminuyendo por la cuarentena. De entrada, América Latina ya enfrenta la ruptura de cadenas globales de abastecimiento en el sector manufacturero. Esto deja sin recursos a empresas locales. También, la caída en la demanda de la exportación de productos manufactureros como de materias primas. Además, la bajada en los precios en granos, el petróleo, el cobre y otros. Sin olvidar, la caída extrema del turismo.

En efecto, según señala Jorge Mariscal en el artículo de El País, Latinoamérica sufrirá una menor inversión extranjera directa, salidas de capitales de portafolio, caídas en el precio de las acciones y los bonos locales, y la depreciación de las monedas.

Transformación de la política

No cabe duda que las políticas de los últimos años en América Latina no funcionaron para alcanzar las reformas necesarias y alejaron a los inversores. No obstante, esta cuarentena podría ser una buena oportunidad para que los líderes se concentren en lo importante para sus países. Incluso, los medios de comunicación pueden encaminar su labor profesional para reafirmar su credibilidad. Todo esto se logrará si durante esta crisis logran ser aceptados como fuentes de información serias y honestas. Sin embargo, si el coronavirus se sale de control, puede incrementar la desconfianza en los líderes políticos y en el sistema democrático que ya se ve en muchos países.

En verdad, es complicado saber qué tan graves y prolongadas serán las consecuencias del Covid-19. ¿Qué pasará con los sistemas sanitarios y los recursos fiscales si se llegan a los niveles de España e Italia? La respuesta se verá en en las políticas fiscales que se tomen, aún con su poco margen de acción. Por ello,  El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros deberán dar suficientes apoyos financieros. En definitiva, deberán permitir que los países gasten en servicios de salud y hacia las personas más vulnerables.

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